El Museo Ostwall en Dortmund exhibía en una de sus salas obra del artista alemán Martin Kippenberger, fallecido en 1997. La pieza en cuestión, Cuando empiece a gotear a través del techo (Wenn's anfängt durch die Decke zu tropfen) es una torre de 2,5 metros montada con tablas de madera, que el artista completó colocando en la base un recipiente de goma con una gran pátina-mancha de cal blanca. El pasado 20 de octubre una empleada de limpieza pensó que la capa de una "sustancia clara" que cubría la goma debía ser suciedad acumulada. En su afán por hacer su trabajo a la perfección, pasó largo rato fregandola y eliminó por completo la mancha, deteriorando parcialmente y de manera irreparable la obra según opinión de los restauradores. La pieza es propiedad de un coleccionista no identificado y está asegurada por 800.000 euros sin embargo la reputación del museo será dificil de limpiar después de este descuido. La empresa de servicios de limpieza contratada por el museo no se explica cómo pudo suceder, ya que los encargados de la limpieza tienen instrucciones de no acercarse a las obras a menos de 20 centímetros.
Las obras de arte contemporáneo son conceptuales, sus ideas y discursos son lo que les dan sentido como arte. Hoy cualquier objeto es susceptible de ser una obra maestra y esto lo vuelve críptico para el público en general. Este tipo de hechos nos habla de la confusión que genera el arte en la actualidad y solo espero que la buena señora de la limpieza no haya perdido su trabajo con este asunto.
