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viernes, 19 de octubre de 2012

Holanda, paraíso de los ladrones de arte

Los ladrones dejaron solo los clavos
 El mundo del arte se sacudió esta semana con el robo de siete obras maestras del Centro de Arte de Rotterdam (Museo Kunsthal) en Holanda. Los cuadros están firmados por Pablo Picasso, Paul Gauguin,  Claude Monet,  Henri Matisse y  Lucian Freud y tendrían en total un valor de entre 150 y 200 millones de dólares. Las obras robadas pertenecen a la colección del industrial portuario holandés Willem Cordia y era la primera vez que se mostraban en público.
Este hecho vuelve a poner en discusión el tema del robo de arte pero particularmente en Holanda. En ese país fueron sustraídas nada menos que 482 obras de diversos artistas en una decena de salas en los últimos 23 años. Desde 1988 una veintena larga de robos ha afectado a diferentes museos e instituciones, una cifra abultada para un país que considera tener circuitos de seguridad  impecables. Hasta el año pasado habían desaparecido de grandes salas, pequeñas colecciones, jardines particulares con certificado oficial de calidad y una galería al sur del país, casi medio millar de obras.
Por ejemplo, el Museo Van Gogh en Amsterdam fue atacado en 1991. Los ladrones, que estaban dentro, ataron y amenazaron a los guardas con armas y se llevaron 20 cuadros del pintor. Cuando los metían en un coche, el personal pudo llamar a la policía, que persiguió a los delincuentes a gran velocidad por la ciudad. En media hora, las obras fueron abandonadas en una estación de ferrocarril y solo tres resultaron dañadas.
 En 2002, desaparecieron en un traslado más de 400 cuadros y dibujos de Karel Appel, fundador holandés del grupo COBRA. Diez años después fueron descubiertas en un depósito en Reino Unido.
Dos historias con final feliz pero la mayoría de las obras sustraídas, sin embargo, siguen perdidas.
En el caso puntual de esta semana, es extremadamente difícil vender alguna de las obras robadas, son todas  de gran calibre y trascendencia. Los investigadores creen que tal vez podría pedirse un rescate, y apuntan a la modalidad de secuestro.
No sé ustedes, pero si yo fuera coleccionista, no dejaría mis obras al cuidado de ningun museo holandés, tengo muchas dudas con respecto a sus sistemas de seguridad. No me gustaría ser como los Cordia que ahora no paran de lamentarse.