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martes, 30 de octubre de 2012

500 años de la Capilla Sixtina



La Capilla Sixtina es uno de los más famoso tesoros artísticos de la Ciudad del Vaticano. Fue construida entre el 1471 y e el 1484, en la época del Papa Sixto IV, de donde proviene el nombre por el que es conocida, ya que inicialmente se llamó Capilla Palatina. Miguel Ángel Buonarroti tenía 33 años cuando el Papa Julio II lo mandó llamar a Roma y le encargó los frescos para la bóveda de la capilla. Miguel Angel aceptó el trabajo por no tener otra opción: se consideraba primero y más que nada un escultor de marmol, y tenía muy mal concepto de sus habilidades pictóricas. El monumental trabajo le llevó años y sufrimientos, trepado en los más alto del andamiaje de madera, a más de 20 metros de altura, tumbado con la cabeza y los hombros echados hacia atrás, la pintura chorreandole en la cara, a veces trabajando hasta 30 días sin parar. Se sentía enfermo, sufría vértigos y temía estar perdiendo la vista. Finalmente su maratónico trabajo quedó inaugurado el 31 de octubre de 1512 y se convirtió en un ícono del cristianismo y de la historia del arte.
 Hoy la Capilla Sixtina es víctima de su propio exito: los 20.000 visitantes que admiran a diario las obras son una grave amenaza para los frescos. El calor corporal, el aliento y las partículas dañinas que trae consigo cada visitante amenazan el microclima del lugar y ponen en peligro una herencia cultural única. Los expertos afirman que la solución sería mejorar la ventilación en la capilla, estabilizar la temperatura y reducir el número de turistas que vistan el lugar, unos 5 millones de personas al año.
La Capilla Sixtina es uno de esos lugares que todos deberíamos visitar alguna vez. Aunque estemos lejos, podemos conocerla virtualmente, les dejo link al tour virtual con vistas en 360º, disponible en la web del Vaticano.
Y si quieren leer la historia novelada de Miguel Angel les vuelvo a recomendar (si, soy fan del libro!) La Agonía y el Extásis de Irving Stone.

lunes, 16 de abril de 2012

El selecto y polémico club de las pinturas de Miguel Ángel

La Piedad

El genio renacentista Miguel Ángel se consideraba a sí mismo solo un escultor. Aún cuando trabajaba en la obra pictórica de la Capilla Sixtina afirmaba que él no era pintor, no creía que ese fuera su medio y consideraba los cuadros como simples objetos comerciales. Es por esto que, aparte de la Capilla Sixtina, solo ha quedado una obra, el Tondo Doni de la Galería de los Uffizi en Florencia, atribuida sin discusión a Miguel Ángel. Claro, hay otros cuadros dando vueltas, pero los expertos no logran ponerse de acuerdo sobre si fueron ejecutados por MA o no.
El último hallazgo es una "Piedad"que, de confirmarse que se trata de una obra perdida de Miguel Angel, podría catalogarse como el descubrimiento de arte del siglo. Y lo curioso es que estuvo colgada durante años en el departamento de los Kober, una familia estadounidense de clase media. Lo llamaban "el Mike" y una vez, jugando con una pelota de tenis, los niños de la casa lo golpearon, pero no ocurrió nada grave. Años después, el cuadro se cayó mientras lo limpiaban y el marco se rompió. No querían pagar un marco nuevo y decidieron empaquetarlo con sumo cuidado y dejarlo en un lugar seguro: detrás del sofá. Allí permaneció durante 27 años, hasta que el dueño de casa, jubilado y con tiempo disponible, decidió investigar si, tal como se mencionaba en la tradición familiar, la pintura era en realidad un Miguel Ángel. Indagando en la historia de la pintura se contactó con Antonio Forcellino, un restaurador de arte e historiador italiano, quien, a pesar de su escepticismo, decidió visitar la casa de los Kober en las afueras de Buffalo para ver la pintura.
Forcellino sometió al cuadro a pruebas científicas (análisis infrarrojos y exámenes de rayos X) y logró recontruir la historia de su procedencia: afirma que la obra fue un regalo de Miguel Angel a su amiga Vittoria Colonna, pasó de manos entre dos cardenales católicos y a la larga terminó en manos de una baronesa alemana de apellido Villani. Villani lo regaló a su dama de honor Gertrude Young, quien fue la cuñada del tatara abuelo de los Kober y ella luego lo envió a los Estados Unidos en 1883.
No hay una forma científica definitiva para atribuir una pintura, sólo el peso de la opinión y análisis de los expertos determinarán si se trata de un Miguel Ángel o no. Más allá del convencimiento de Forcellino aún queda definir si esta obra pasará a formar parte del selecto club de las pinturas de Miguel Ángel. Y a valer cientos de millones, por su puesto.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Nueva investigación: Miguel Angel inspirado en un "sauna"


Según un estudio publicado por Elena Lazzarini, investigadora de la Universidad de Pisa en Italia, Miguel Angel se habría inspirado en burdeles y saunas para pintar la Capilla Sixtina. La experta sostiene que era frecuente que los artistas del Renacimiento visitaran las llamadas stufe, baños públicos similares a un burdel y donde se solía ejercer la prostitución, para estudiar la figura humana. Lazzarini asegura que muchas de las escenas representadas en las paredes de la capilla podrían haberse inspirado en las visitas a estos saunas y sus habitaciones destinadas a la promiscuidad y prostitución. Es bien conocido que la intención de Miguel Angel siempre fue la de reflejar una anatomía humana lo más realista posible en sus obras y por este motivo llegó a estudiar cadaveres. No sería extraño que también recurriera a los baños públicos para observar a modelos que reflejaran belleza física y energía dinámica, cualidades esenciales en sus figuras. Desde el Vaticano, Antonio Paolucci, director de los Museos, aclara que esta nueva teoría no es motivo de verguenza para la Santa Sede.

jueves, 14 de octubre de 2010

Un "nuevo" Miguel Angel

Es facil encontrar de vez en cuando en los diarios la noticia del hallazgo de una obra "perdida" de Miguel Angel. Po lo general, se termina descubriendo que son trabajos de seguidores o imitadores, simplemente falsos. Esta vez aparece en New York esta pintura, La Piedad, un panel de madera de 48 x 63 cm, la cual están adjudicando al gran maestro del Renacimiento y de la que están estimando su valor de mercado entre 100 y 300 millones de dolares. Su dueño, Martin Kober, pasó años tratando de llamar la atención de académicos y restauradores, recorriendo museos, esperando que alguien revisara la obra y así conseguir la catalogación de auténtica para su cuadro. Finalmente, fue el historiador del arte Antonio Forcellino quien accedió a analizar la pieza y hoy está asegurando que es original y habría sido realizada por Miguel Angel cuando tenía unos 70 años. La palabra de un solo hombre no basta para que una obra sea aceptada en el circuito, en estos casos es muy importante contar con la procedencia del cuadro, poder trazar su historia. Muchas veces es más importante quienes fueron sus dueños, a que colecciones perteneció que su valor pictórico real (vieron el documental de Pollock?). Veremos que pasa con esta obra, si logra imponerse como original o solo forma parte de una colección de apócrifas.