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| Retrato del Duque de Wellington, Goya |
Corre el año 1961 y la National Gallery de Londres exhibe, orgullosa, una obra de Goya comprada en subasta unos meses atrás. Se trata de Retrato del Duque de Wellington, pintado en 1812 por el célebre artista español. Pero pronto la obra se convirtió en noticia al ser robada y ocupó las portadas de la prensa británica.
Pasaron cuatro años y la policia británica seguía desconcertada y sin hallar al culpable cuando apareció un taxista de 61 años, Kempton Bunton, y confesó haberse colado por la ventana de los baños del museo, descolgado el cuadro y habérselo llevado tranquilamente por el mismo sitio por el que entró. Aunque la versión de Bunton no acababa de convencer a la policía, que entendía que por su avanzada edad era difícil que hubiera robado el cuadro él solo, el taxista cumplió tres meses de prisión por autoría material e intelectual del delito.
Ahora el robo vuelve a ser noticia porque el diario The Guardian ha publicado unos documentos desclasificados recientemente por el Archivo Nacional británico que demuestran que Kempton Bunton no fue el culpable de este robo. La operación fue gestada por su hijo, John Bunton, quien escaló la pared de la National Gallery con una cuerda dejada por unos albañiles, entró en el museo por los baños y se llevó el cuadro para regalárselo a su padre, que tenía una campaña para que los pensionistas dejaran de pagar las licencias para ver la televisión. Aunque su padre fue condenado por el hecho, Bunton confesó su delito cuatro años después en un ataque de pánico tras haber sido arrestado por una ofensa menor. La policia no pudo imputarlo ya que no tenía suficientes pruebas y no pudo encarcelarlo.
Un nuevo final para un robo muy famoso en su momento que, incluso, apareció en la trama del primer filme de James Bond, Agente 007 contra el doctor No (Dr. No, de 1962).


