El "Guernica" es la obra cumbre de Pablo Picasso y una de las obras maestras de la pintura del siglo XX, según la mayor parte de la crítica. El cuadro cuenta el bombardeo de la Legión Cóndor alemana sobre el pequeño pueblo vasco que le da el nombre, durante la Guerra Civil Española, el 26 de abril de 1937.
Poco después, el 12 de julio de ese año, Pablo Picasso mostró la obra, en la apertura de la Exposición Internacional que se hacía en París. Este mes se cumplieron 75 años de este hecho y este aniversario encontró al Guernica en medio de una disputa. La obra forma parte del Museo Reina Sofía pero el Museo del Prado también lo quiere y, además, los nacionalistas vascos lo reclaman.
El director del Prado, Miguel Zugaza, no oculta su deseo de integrar al Guernica a su museo, aunque la colección de esa pinacoteca termina con el siglo XIX. Afirma que fue el mismo Picasso quien alguna vez manifestó su deseo de que su obra se midiera allí con las obras de grandes maestros como Velázquez o Goya.
Por otro lado, los nacionalistas vascos llevan décadas pidiendo que se lleve el lienzo al País Vasco, origen de la inspiración de Picasso. Desde la inauguración del museo Guggenheim de Bilbao argumentan que cuentan con el lugar perfecto para albergarlo. Y la propia villa de Guernica exige que la obra que narra el peor episodio de su historia se muestre en el lugar que vivió en carne propia el horror retratado.
Por ahora el Guernica sigue en el Reina Sofía y es una pieza fundamental para este museo. Recordemos además su fragil estado, por lo que sería poco probable que vayan a dar vía libre para un cambio, temporal o permanente, de la ubicación del cuadro.
Este post se lo dedico a Yago, hijo de Gaby, mi lector más pequeño y fan del Guernica









